jueves, 18 de febrero de 2016

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Eliminar la ansiedad con nuestros videntes excelentes,
Para una psicóloga clínica del gabinete, esto puede deberse a un deseo de recuperar la sensación de control sobre lo venidero y lo desconocido: “Los seres humanos necesitamos dar sentido a lo que nos rodea por una mera cuestión de supervivencia. Cuando no entendemos por qué ocurren ciertos acontecimientos o cuando éstos escapan a nuestro control, nos sentimos francamente incómodos. Queremos eliminar la sensación de intranquilidad o de ansiedad que sentimos, recuperando la calma necesaria para el bienestar del organismo”. Muchos opinan que los videntes tienen este poder mientras otros, más racionales, opinan que el futuro no está escrito. Sin embargo, no se trata de debatir en estas páginas el fenómeno de la videncia o de si son unos charlatanes, sino de analizar su funcionamiento psicológico: ¿Qué ven los videntes? ¿Qué pone en marcha ese mecanismo que les lleva a hablar sobre alguien del que ignoran absolutamente todo, que no han visto nunca en su vida? ¿Qué podemos esperar de ellos?
Para saberlo hemos consultado nuestra famosa vidente mari santera vidente buena barata y económica: tiene una larga experiencia en el mundo de la videncia. “No considero que tengamos un don –estima Marisol, que lleva 11 años practicando de manera profesional la videncia–, sino más bien cierta facilidad para abrirnos con las personas”. Para Olga, se trata más de una capacidad: “Al igual que algunas personas tienen unas capacidades determinadas para tocar un instrumento, pintar o escribir, yo la tengo para conectar más allá del tiempo y del espacio, pero siempre procurando tener los pies en la tierra, intentando racionalizar y encajar lo que me enseñan las cartas”.
Sin embargo, según afirma la psicoanalista, cada uno de nosotros puede experimentar un estado de conciencia que hace que la videncia sea posible: “Cuando hacemos una sesión de sofrología, de relajación o de visualización, y logramos ese estado de ‘trance’ durante el cual el vidente ve desfilar ante sí una especie de sueño muy real –que se traduce en representaciones, símbolos, nombres propios o lugares – que él debe descifrar. Esta aptitud a la comunicación extrasensorial, que tenemos siendo niños, suele desaparecer cuando aprendemos a hablar y podemos establecer contactos a través de las palabras. Los futuros videntes, sin embargo, la conservan y la transforman en un mecanismo de defensa contra un cierto sentimiento de inseguridad permanente que mantienen”. Un sentimiento de inseguridad que proviene del hecho de que los consultantes pongan en entredicho sus previsiones

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